Cómo se declaran los ingresos en los alquileres de Airbnb

Si tienes un piso en alquiler turístico estás obligado a reflejarlo en tu declaración de la renta

La irrupción de plataformas de alquiler de pisos ha hecho furor en España y en todo el mundo. Son muchos los que privilegian esta opción por encima de albergues y hoteles, ya que puede llegar a ser más barata y cómoda. No obstante, la industria turística ha puesto la alarma en el intrusismo laboral de Airbnb y Homeaway y los Ayuntamientos han comenzado a interponer medidas fiscales. Los beneficios derivados de esta actividad tienen que declararse en la renta como cualquier otro alquiler de vivienda.

Poner los ingresos de Airbnb en la declaración de la renta en el caso de cataluña

La forma correcta de declarar los beneficios derivados de este ejercicio es colocarlos en el IRPF, tal y como haríamos con cualquier alquiler normal.  Los incluiremos en la Declaración de la Renta como rendimiento de capital inmobiliario.

Además, para evitar multas, en Cataluña se necesita la licencia de apartamento turístico y cobrar una tasa turística, así como registrarse como anfitrión en la Consejería de Turismo. En este artículo ya explicábamos lo puntilloso que es el Ayuntamiento catalán con la plataforma Airbnb, así que si tienes más dudas sobre cómo manejarla en Cataluña sin ser sancionado, te recomendamos echarle un vistazo.

Ahora bien, los anfitriones con rendimientos por alquileres de hasta 1.000 euros al año son los únicos contribuyentes exentos de la obligación de declarar estos ingresos.

Gastos que pueden deducirse de la Declaración de la Renta en Airbnb

El tipo de alquiler de estas plataformas disfruta de ciertas deducciones, al igual que los de tipo vacacional o por temporadas. Por ello, pueden deducirse todos los gastos necesarios para el alquiler, siempre que se puedan justificar con un recibo o similar. Hablamos de la comisión que cobra la plataforma por gestionar la reserva,
los gastos de limpieza del inmueble o habitación, los gastos de lavandería de ropa de cama y de baño utilizada por los huéspedes, las reparaciones de elementos rotos o dañados por los huéspedes y cualquier otro gasto que se pueda vincular directa e inequívocamente con la actividad de arrendamiento.

 

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